Filiberto Villalobos fue un médico y político que nació en Salvatierra de Tormes en 1879 y murió en Salamanca en 1955. Durante su vida llegó a ser ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, así como un gran médico que instaló el tercer aparato de rayos X en España.
Su carrera estudiantil
En Salamanca comenzaría a estudiar Medicina en la Universidad mientras colaboraba con El Adelanto. En sus años de estudiante fundó Unión Escolar, una asociación en la que daba conferencias y lecciones para los obreros durante la noche, buscando difundir la cultura y que también tenía un semanario.
Al terminar la carrera decidió estudiar el doctorado en Madrid, estudios que pagó gracias a su trabajo como médico de la Beneficiencia Municipal. Una vez terminó volvió a Salamanca para trabajar de médico rural en Guijo de Ávila y Guijuelo, así como instalar el primer aparato de rayos X en la ciudad, lo que le causó quemaduras y la pérdida de un dedo de su mano.
Su carrera política
Don Fili ya tenía cierta amistad con el Rector Miguel de Unamuno, del que sería confesor durante sus paseos por la Plaza Mayor, lo que hizo en parte que entrase en la política.
Filiberto Villalobos comenzó en 1909 tras ser elegido concejal independiente en el Ayuntamiento de Salamanca, cargo que tuvo hasta 1913 debido a que pese a su estancia en la cárcel por motivos políticos parecía el único capaz de juntar a todas las fuerzas republicanas y de izquierda. En esta etapa en el Ayuntamiento busca mejorar las condiciones de vida de los salmantinos, especialmente construyendo escuelas en varios barrios de la ciudad.
En 1913 entró en la diputación provincial, lo que fue casi un hito debido a la nula presencia en ella de partidos republicanos, para años más tarde conseguir Diputado a Cortes por Béjar, desde 1918 hasta 1923, logrando ser el primer diputado de la provincia ajeno a los partidos dinásticos.
En las elecciones republicanas de 1931 y 1933 fue de nuevo elegido como diputado por el Partido Liberal Demócrata. Durante casi todo 1934 fue Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes en los gobiernos de Ricardo Samper y Alejandro Lerroux, cargo del que dimitió al no sentir el apoyo necesario en la política que él tenía para la educación.
Ya en 1935, como miembro del Partido Centrista fue elegido de nuevo ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, siendo elegido en las elecciones de 1936 Diputado por el mismo partido, cargo en el que estuvo hasta el estallido de la Guerra Civil en España.
Elegido nuevamente ministro de Instrucción Publica y Bellas Artes, ya como miembro del Partido Centrista, ocuparía la cartera entre el 30 de diciembre de 1935 y el 19 de febrero de 1936 en el gobierno que presidiría Manuel Portela Valladares.
Su carrera social
Si como ya comentamos en la Universidad había luchado por la cultura para el obrero, Filiberto Villalobos nunca dejó a la vertiente social de lado en su política. Entre 1922 y 1934 fue consejero delegado de la caja de previsión social, siendo su preocupación primera la educación de los niños como ya comentamos. Para ello creó la asociación Los Amigos de la Escuela y del Niño, que hasta 1936 logró la atención médica de 7000 niños pobres.
La Guerra Civil
Durante su vida política, Filiberto Villalobos tuvo varios desacuerdos con la CEDA, partido político del líder de la derecha salmantina José María Gil-Robles, debido a que Villalobos era acusado de marginar a los colegios religiosos en sus reformas de los planes de estudio.
Además, Villalobos se negó a votar en el Consejo de Ministros a favor de la pena de muerte para varios implicados en la revolución de Asturias de 1934, lo que le valió varias enemistades. Desde el 10 de Agosto de 1936 hasta el 20 de Julio de 1938 estuvo encarcelado bajo la represión franquista. Salió de la carcel curiosamente debido a la amistad que tenía con Franco y que, devolviéndole un favor, consiguió su salida de la cárcel, tras la que se dedicó a la labor social y al trabajo en la medicina.
Salamanca y Filiberto Villalobos
Su funeral fue uno de los más multitudinarios que se recuerdan en Salamanca. En 1971 el Ayuntamiento de la ciudad da su nombre al Colegio Nacional del barrio Garrido, así como a una de las calles de la ciudad, que parte del Paseo de las Carmelitas y pasa, entre otros, por delante de la Estación de Autobuses:
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